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Los hechos hablaron por sí mismos. El 20 de enero de 2025 abrió la puerta a la carrera salvaje por el dominio de la IA en la Era Trumpiana. Primero, comenzó por lo que podríamos haber llamado el Universo de “Elolandia” (Elon Musk). En enero de 2025, Open AI lanzó “Operator”, el agente que toma decisiones de acuerdo con lo que el usuario le solicite; por ejemplo, comprar boletos de eventos en páginas web, reservar mesas, etcétera. Operator se conecta con API (interfaces de programación de aplicaciones, por sus siglas en inglés) que tengamos en nuestros dispositivos.
Este es el inicio de aquel escenario que la película HER nos mostró. Si recuerdan, en una de las primeras escenas, Samantha, el personaje de Scarlette Johanson, es decir, el sistema de IA creado para satisfacer las necesidades de los usuarios; que en el transcurso de la película nos dejarán ver cómo dicha IA se personaliza para satisfacer e incluso predecir las necesidades, pensamientos, dudas, temores y placeres del personaje de Joaquín Pheonix (Theodor); desde tareas simples, como discriminar y responder el correo electrónico de forma automática —con y sin autorización—, hasta realizar compras y desarrollar una relación íntima con el usuario desde lo abstracto del pensamiento, a la subjetiva emoción e, incluso, al buscar suplir la necesidad de una interacción física a través de alquilar el cuerpo de un humano.
Este escenario —en el que una IA sin solicitar autorización— consigue que otro humano se preste como ser sintiente para substituir la ausencia del cuerpo físico de Samantha; el cual es un digno escenario de ciencia ficción. En pleno 2024 vemos un ejemplo de dicha directriz en la ciencia ficción con “Payman”. Payman es un sitio de mercado para los agentes IA que ha sido diseñado por un humano; un desarrollador web que hace su propio agente IA para facilitar su trabajo; puede vincular su Agente IA con Payman para que, a través de ese punto contacto, se pueda encontrar un humano que perfeccione la tarea que ninguno de los dos puede hacer, como la generación de música, verificación del sitio de compras, etcétera. Sin embargo, el concepto es más una publicidad subversiva, ya que no cuentan con indicadores reales de su eficacia.
En el final del año 2025 hemos podido apreciar que Grok de Elon Musk genera contenido sexualizado, de anime o mujeres no existentes. Sin embargo, eso trae nuevos cuestionamientos y amplifica la crisis de valores en la sociedad. Recordemos que la pornografía es una de las industrias más ricas. Los términos de seguridad pueden ser franqueables por menores de edad. Además de aumentar herramientas de desconexión para relaciones interpersonales. Aunado a lo anterior, en 2024 vimos la aparición de nuevas demandas de padres de familia contra empresas de IA, dado que los adolescentes se suicidaron a consecuencia del aislamiento y apego emocional generados con sus IA. Los casos de Sewell Setzer III, de 14 años, en el Tribunal Florida; Juliana Peralta, de 13 años; en el Tribunal Colorado; Adam Raine, de 16 años, en la Corte Superior de California, revelan que los adolescentes están ocupando las IA principalmente para generar una intimidad con la IA, contar su vida, conflictos y relaciones propias de la edad.
La adicción del scroll TikTok ha generado un trastorno en la capacidad de atención de la sociedad. Los algoritmos están cambiando la interacción e intimidad de las personas. Si esto ha sucedido en 2025, podemos ver dos tipos de sociedades: aquellas conformes con las nuevas herramientas tecnológicas y la creencia del “mundo feliz” de Sillicon Valley, y aquellas que vivirán las consecuencias de la construcción de ese “mundo feliz” y “abudante para todos” que propagan los desarrollares de IA. Las erupciones de enfermedad social, que podemos apreciar con los efectos de los algoritmos que ya tienen interacción con el mundo (LLM y redes sociales), provocarán una sociedad aún más depresiva.
El resultado de la competencia de la IA debería traducirse en dos posibles escenarios: a) el acceso masivo a bajo costo (que, por los costos actuales, no se ve en esa dirección), o b) aumento de costos por uso de IA. Al ser el segundo escenario el más plausible, y al considerar la IA como un nuevo factor de producción, entonces nos encontramos en el supuesto de repensar si el acceso a IA debería ser un derecho humano; ya que, si la hipótesis de un mundo feliz fuera factible o no, la IA se convertiría en derecho-bisagra para ejecutar otros derechos humanos. De no ser así, la sociedad terminaría aún más dividida entre los que pueden pagarla y los que no; eso se traducirá en mayores capacidades para unos y para otros, no. Y eso no es nuevo. Es el mismo ciclo repetitivo en la humanidad; pero la diferencia es que, como nunca, esta herramienta transformará la capacidad cognitiva del hombre o bien la sustituirá (en un mundo distópico).
Lo anterior también representa una crisis de valores de forma colectiva e individual, entre aquellos que buscarán el beneficio propio sin importar el precio o medida y aquellos que no; y esto tampoco es nuevo; parece ser la perpetua prueba de la humanidad. Ahora bien, la cuestión interesante por resolver para cada humano es que sólo se puede responder desde la experiencia individual, y en ella nadie tiene el control. Sin embargo, “el todo se compone de las partes y las partes contienen el todo”; por lo que la experiencia individual alimenta la colectiva y viceversa; y ambas se retroalimentan a través de la colección de diversas experiencias subjetivas y sus resultados. Esta problemática compleja no se puede tratar de abordar como hechos aislados, debe aproximarse a través de la diversidad de aristas.
La Era Trumpiana de IA da muestra de una dirección tecnológica sin freno. El paso de Elon Musk por la Casa Blanca no fue casualidad. El gigante tecnológico al frente de la carrera espacial, firme transhumanista y determinado a buscar la supremacía de la IA para aplastar a sus competidores, busca ir a Marte, obtener recursos naturales y mostrar la total supremacía. Independientemente del paso o fracaso por su paso en la Casa Blanca, la perpetuidad de sus metas es inamovible y persistirá.
El presidente Trump ha sido claro con la firma de la Orden ejecutiva del 23 de enero de 2025 titulada: Removing Barriers to American Leadership in Artificial Intelligence. Ha quedado claro que, no habrá regulación para el desarrollo de IA en Estados Unidos durante su periodo, dado que la finalidad es no frenar los avances tecnológicos y el liderazgo estadounidense. El caso DeepSeek es una muestra de un modelo de lenguaje desarrollado bajo los avances de Código Abierto. La contribución principal a nivel técnico de DeepSeek es que nos permitió ver las cadenas de pensamiento por los cuales la IA generativa, toma decisiones y llegar a conclusiones. Demis Hasabbis (Google Deep Mind) y Dario Amodei (Anthropic) habían declarado en 2024 que el objetivo de la investigación en ese momento era que los mismos modelos de lenguaje nos explicaran cómo toman sus decisiones; aunque cada desarrollador utiliza técnicas diferentes; una de ellas, las cadenas de pensamientos.
Lo ocurrido con DeepSeek en enero 2025 confirma lo que he venido postulando desde 2019; que estamos en presencia de nuevos factores de producción: uno de ellos, la especulación financiera. Los mercados desplomados ante el desconocimiento y especulación sobre la sobrevaloración del costo de producir IA. Ya que, en el artículo publicado por la empresa financiera DeepSeek sobre su LLM Deep Research R1, dieron cuenta que había costado cinco millones de dólares llegar a ese resultado; lo cual es significativamente menos inversión que los seis mil seiscientos millones de dólares en Open AI, en octubre de 2024. Fue esta especulación lo que desató la caída de NVIDIA, el gran vendedor de la gasolina en la competencia por la IA; el productor de chips que todos los competidores requieren y, por tanto, uno de los grandes ganadores en medio de la guerra.
NVIDIA restringe su venta a China debido a las sanciones impuestas del Gobierno Estados Uniden al país asiático. Sin embargo, en su artículo DeepSeek revela que el tipo de hardware utilizado para llegar a esos resultados son los chips GPU H800. Son muchas las especulaciones que hacen sus competidores y científicos consideren esta hipótesis poco creíble, ya que estos chips no son tan potentes para realizar las tareas que requiereeep Research R1, y que en realidad se hayan obtenido chips más potentes en el mercado negro. En suma, todo esto obedece al campo de la especulación financiera. Y Estados Unidos junto con Elon Musk tuvieron una visión clara, liderazgo tecnológico IA. Particularmente la no regulación y miles de millones de dólares en inversión en IA. Para muestra un botón.
Por caricaturesco que parezca, el archienemigo de Musk, Sam Altman, aprovechó la coyuntura y la comprensión de IA de Trump en términos de negocio y dinero, para seducir al presidente con su anuencia para la creación de Stargate, una nueva empresa de desarrollo de IA que buscará apoyar al gobierno estadounidense. Stargate es una alianza de Soft Bank, Open AI y Oracle, la primera aportará el dinero, la segunda recursos técnicos y de conocimiento, y la tercera la infraestructura. Ante esto, Musk ya se ha expresado especulativamente en no creer en la viabilidad de este proyecto. Claramente Musk tiene una abierta y clara batalla personal con Altman.
En suma, de facto Estados Unidos es el líder en desarrollo IA y no regulará su desarrollo. El gobierno apuntala a buscar la generación de inversión en el sector privado, al incentivar la competencia, pero también el servicio de esa IA al gobierno. De forma tal que serán los estados de la confederación quienes realicen esfuerzos por diagnosticar problemas específicos a consecuencia del mal uso de las IA y, por tanto, inicien procesos de regulación. Ahora bien, independientemente de la norma positiva, el punto central será que la norma pueda ser eficaz y que su aplicación pueda ser verificada por expertos.
Tenemos diferentes proyectos que se están trabajando como el S. 3008 de Nueva York, "Modelos de acompañamiento de inteligencia artificial”. Esta ley añade un nuevo artículo (art. 47) al General Business Law de Nueva York, y regula lo que llaman AI companions o “modelos de acompañamiento de IA". Impone una serie de medidas de transparencia, seguridad y protección al usuario para quienes operan esos AI companions. Entre las obligaciones están:
1. Que el proveedor/operador informe claramente al usuario que está interactuando con una IA, no con una persona humana. Debe hacerse al inicio de la interacción y, si la interacción se prolonga, al menos cada 3 horas.
2. Que los AI companions implementen protocolos de salud mental/crisis: si el sistema detecta señales de ideación suicida o autodaño, debe activar un protocolo de seguridad; por ejemplo, referir al usuario a líneas de ayuda, recursos de crisis, atención especializada.
3. Que estos protocolos sean suficientes para evitar manipulación, adicción digital, daño emocional, especialmente con poblaciones vulnerables (menores, personas en crisis, etcétera).
Si la empresa no cumple, hay sanciones; la ley faculta al fiscal general del Estado para imponer multas civiles.
Otro ejemplo es la Ley SB 243, California Chatbots de Compañero, la cual la legislatura de California presentó al gobernador para su firma el 22 de septiembre de 2025 y que modificaría el Código de Negocios y Profesiones. De ser promulgada, esta ley entrará en vigor el 1o. de julio de 2027. Esta norma se asemeja mucho a la de Nueva York. Exige que la IA notifique al usuario cada tres horas que no es humana y también exige protocolos para detectar ideas suicidas. Curiosamente, esta ley contempla un derecho privado de acción para obtener una medida cautelar, indemnizaciones por daños y perjuicios de hasta mil dólares por cada infracción, y el pago de honorarios y costas legales.
Para abordar el problema desde el punto de vista de las terapias, el estado de Illinois ha promulgado la Ley de Supervisión de Recursos de Terapia (HB 1806), que entró en vigor el 1o. de agosto de 2025. Su objetivo es garantizar que los servicios de terapia o psicoterapia sean prestados por profesionales cualificados, con licencia o certificados, y proteger a los consumidores de proveedores sin licencia o no cualificados, incluidos los sistemas de IA no regulados. Se permite el uso de IA por parte de un profesional con licencia cuando se presta apoyo complementario en servicios de terapia o psicoterapia, donde el profesional con licencia asume la plena responsabilidad de todas las interacciones, resultados y sistemas de datos.
En suma, la comprensión de la competencia salvaje y el impacto social en las relaciones a causa de la IA es fundamental para confeccionar constructos normativas en diversas sociedades. Como se aprecia, no habrá marcha atrás en la competencia, y no habrá regulación para su desarrollo e inversión, lo que obligará a sus desarrolladores a liberar productos para que la sociedad los consuma, al crear necesidades de apego e intimidad de forma masiva e individualizada, sin que en el desarrollo del producto se realice una consideración ética de los impactos de su consumo y apego.
Así pues, el derecho alcanza un hito más respecto de una sociedad que, tecnológicamente, se encuentra obligada a cambiar la existencia del derecho; y nuevos derechos y obligaciones para las empresas implica que habrán de cumplirse eficazmente. Actualmente, hay carencia de reguladores expertos o auditores que verifiquen el cumplimiento para trabajar en instituciones públicas.
Ahora bien, poco antes de terminar 2025, Donald Trump anunció, el 24 de noviembre, mediante orden ejecutiva: la creación del Proyecto “Génesis” al estilo, Proyecto “Manhattan” en la carrera por la bomba atómica. La misión de “Génesis” consistirá en unir los recursos (investigación y desarrollo) de la nación con empresas privadas estadounidenses para lograr una aceleración drástica en el desarrollo y la utilización de la IA. Así será el inicio de 2026 y que macará la historia como la Era Trumpiana de la IA.
Hechos y Derechos, vol. 17, núm. 92, marzo-abril de 2026, es una publicación bimestral editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán, C.P. 04510, Ciudad de México, por medio del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, C.P. 04510, Ciudad de México, Tel. (52) 55 56 22 74 74, https://blog-revistas.juridicas.unam.mx/hechos-y-derechos/. Editor responsable Imer Benjamín Flores Mendoza. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo núm. 04-2014-052217121400-203, otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor, ISSN (versión electrónica): 2448-4725. Responsable de la última actualización de este número: Coordinación de Revistas del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Ricardo Hernández Montes de Oca, Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, C. P. 04510, Ciudad de México, fecha de la última modificación: marzo de 2026.
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